viernes, 2 de junio de 2017

Aura: Aura

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 30 de noviembre del 2015.)

En más de una ocasión me he preguntado si es que, como escena, alguna vez podríamos dejar atrás al punk y al dark. Después del cambio de milenio, grupos y artistas del circuito independiente seguían recurriendo a estos géneros como si no existiese nada más allá de ellos -pocos nombres eran, ciertamente, los que probaban otros sabores-. Ojo, este reclamo no se fundamente en el capricho de los gustos personales: verdad es que no soy muy afín al punk y sí al dark, pero era más una cuestión de crecer como escena no sólo cuantitativa, sino también cualitativamente. El problema no radicaba en tener bandas punk y dark, sino en que una enorme mayoría de ellas lo fuera.

Llegados a la mitad de esta década, puedo dar fe de que el punk prácticamente ha desaparecido de las canteras. El dark, por otra parte, se halla en vías de extinción. Lo interesante es que, si bien se les practica mucho menos como discursos codificados, características de uno y otro se han integrado a lo que desde hace veinte años se conoce como indie rock. Esto no es ninguna novedad: el indie se definía más por actitud slacker que por un sonido propio determinado -si bien en un principio se le quiso asociar al desmañe, a la baja fidelidad y al amateurismo (¿una suerte de nuevo punk?).

Entonces, ¿se puede hablar de indie punk local? Ahí están Millones De Colores y Plug Plug como ejemplos señeros. ¿Y de indie dark nacional? Pues pensaba en ello mientras escuchaba una vez más el debut epónimo de Aura. El quinteto formado por Mart Segovia (loops, guitarra, coros), Johnny Castillo Muñoz (voz, guitarra), Wilmer Ruiz (batería), Manolo Cano (bajo) y Daniel Santillán (teclados); ha publicado recientemente una carta de presentación que pinta menos para indie que para dark, lo que es en cierto modo una paradoja formal -ya que la banda parece definirse más como indie. Apenas pones play, la música que sale a través de los parlantes remite al dark en clave pop, o si se prefiere al darkwave. No es, en consecuencia, un regreso hacia los primerísimos 80s. Esto queda claro desde “Inmensidad” hasta “Diosa”.

En “Instantes De Cielo”, comienzan a sentirse cambios. Ya no se puede hablar exactamente de dark (en cualquiera de sus presentaciones), sino de un predominio indie: los tonos se hace más claros, los colores ganan en calidez, la guitarra abandona la reluctante opacidad de “Inmensidad” o “María Fe”... Esta percepción se hace más fuerte en la dinámica “Oculto En Ti”, pero inmediatamente comienza a decrecer con “Aquí Conmigo”. Cuando retumban los primeros acordes del teclado de “Ángeles Ciegos”, es nuevamente el dark el que lleva la voz cantante: la eléctrica se cubre de flanger y/o efectos similares, las nubes vuelven a ennegrecer el horizonte, el espíritu de las canciones se torna senescente. Así, hasta el cierre, “En La Oscuridad De Tu Cielo Claro”.

Lo que me queda en limpio después de muchas escuchas es que el maridaje entre dark e indie que practica Aura -acto perteneciente al colectivo UnderPop- necesita algo más de tiempo en fermentación, cual sea el camino que el grupo quiera tomar en el futuro. Feo no me ha parecido, pero más interés despierta la sabiduría en el equilibrio que la preeminencia de uno u otro matiz. En cuanto a las letras, allí sí hay un laaaaaargo camino todavía por andar: pocos aciertos y muchos lugares comunes.


Hákim de Merv

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