miércoles, 7 de junio de 2017

Sajjra: The҉ Śun ͟Rem̷ai̸ns ̛T̀he S͘am̀e̵

(Publicado originalmente en mi cuenta Facebook el 30 de diciembre del 2015.)

Hubo un período de la música pop -esto es, aquella que no fue concebida dentro de conservatorios o academias- en que cada disco publicado desde las trincheras excavadas por el avant garde era un mazazo para las neuronas. Aquí y en la Conchinchina. Las vanguardias que arremetieron en los 90s tras jornadas como el Loveless (1991), el Incunabula (1993) o el Systemisch (1994); sometieron al pop mainstream a un severo cuestionamiento en torno a sus mecanismos de asimilación de todo lo que provenía desde el underground. Y hubo un momento en que el pop mainstream se estancó, no pudo ya digerir propuestas tan acres y contemplativas en su desafiante concepción como el noise binario o el post rock, y cerró fábrica para estancarse en una versión de sí mismo estereotipada hasta la caricatura. Y en ese mismo momento, también, las vanguardias dejaron de ser tales para -imitando al pop mainstream- exprimir el papel carbón copiándose hasta el hartazgo. En ese preciso instante histórico, los principales teóricos del Primer Mundo sentenciaron: “Occidente debe descansar”. Temeraria afirmación, no falsa del todo. Evidentemente, tampoco verdadera del todo.

El nombre de Christian Galarreta ya no debería ser nuevo para nadie que lleve años conectado/a a la escena independiente nacional. Desde 1998, año en que se editan tanto la maqueta póstuma de DiosMeHaViolado como el split Alustru (Bla)3 de Fractal y Evamuss, Galarreta editó sin descanso material adscrito a las principales corrientes digitales de vanguardia. Muchos son los momentos estelares que entregó durante sus años como Evamuss (1998-2003), y otro tanto puede decirse de sus discos firmados con nombre civil (2002-2007). Algo, sin embargo, se perdió hacia el ocaso de este último período -último también antes de emprender viaje por Europa y Norteamérica: las ideas comenzaban a repetirse, se le daba prioridad a los procesos antes que a los resultados, la chispa creativa ya no incendiaba la pradera como antaño... No sé, se lo he dicho a Christian siempre que he podido, por escrito o de viva voz -y él ha respetado mi opinión, aunque no la compartiese.

Un buen día, hace poquito menos de cuatro años, Christian estuvo de visita en Lima. Tuvo la enorme amabilidad de obsequiarme un ejemplar de la primera rodaja que acababa de lanzar con su nuevo proyecto -Sajjra. No comenté este trabajo porque me hizo pensar en demasiadas cosas. De que Galarreta había abandonado el encorsetado formato del ruidismo no me cabían dudas, pero había algo más allí, que se resistía a ser codificado. En Lima empezaba entonces a hablarse con soltura -y no poca ligereza- de harsh noise, de chill-wave, de vapor-wave; como si estuviésemos viviendo una segunda edición del festival de los crossovers que ofreció el rock en los 90s. Ninguna de estas nuevas etiquetas servía para Sajjra, pero todas aludían a sendos filones de su ¿música? Filones que aparecían y desaparecían según lo dictaminaba el individualista.

Dos años después, Sajjra ha regresado con un álbum que ha dejado a casi todos muy atrás. Probablemente sea un riesgo decir que The҉ Śun ͟Rem̷ai̸ns ̛T̀he S͘am̀e̵ es una versión mejorada del epónimo debut, pero es un riesgo que justifica correrse. Aunque son sólo cuatro temas, la cantidad de ideas que el plástico descerraja es bastante mayor que la de su predecesor. La Fidelidad a observar en el “adecuado” registro sonoro es una instancia en la que Galarreta siempre se ha zurrado, ciertamente. Según el período que atravesaba Christian, ésta podía ser bajísima (Arritmia, 1999) o simplemente no existir (Pitsisiroiti, 2003). No por las puras, alguna vez se habló de “no-fi” para referirse a Evamuss. La Melodía, por el contrario, mantuvo relación de amor/desgano con el autor. Desgano al final de los días de Evamuss, amor -ígneo, desbordante- al principio de éste y también de la re-asunción de su identidad natural (Primavera Lap Top, 2003).


Los discos de Sajjra dan la impresión de querer convencerme de la madurez plena del artista. Pareciera que cada variable estético-sónica testeada por Christian durante sus 20 años como ¿músico? hubiese encontrado un lugar que ni calzado, en medio del mosaico sonoro que ahora firma bajo el alias de Sajjra. Si quieres un color general, podría aventurar una nueva etiqueta, que hasta ahora a nadie he visto que se le ocurra: vapor-fi. La Fidelidad antedicha no es ahora rechazada ni maltratada, sino escondida. Obviamente no es lo mismo. Un velo de tul también esconde, igual que hace un mosquitero -para sugerir, para jugar al misterio, para perderse en espejismos urdidos por la propia mente. Aquello que esconde The҉ Śun ͟Rem̷ai̸ns ̛T̀he S͘am̀e̵ no es, felizmente, una ilusión falaz. Es todo lo contrario: una suerte de aislacionismo pop que asume diversas encarnaciones según cada tema. La apertura “M̕eta̴̢̛m̀orf̶os̀i̵s”, por ejemplo, parece venida de una dimensión paralela -una en la que la salsa y el bliss infestado de loops punzoindustriales pueden coexistir en una misma canción y sonar en las radios más pacharacas. “In̸oc̡ent̸e̶ T̢o͏rtura”, por su parte, podrían haberla firmado unos Neubauten narcotizados en plan harsh noise. “A͢u͠ro͏ra”, en tanto, remite a esa acústica etérea tan característica de marbetes como el shoegazing y el bliss out -pero son las voces procesadas las que perlan el tema.

El párrafo aparte va para “T̡h͝e̷ S̷oun̵d ͝Rem̡ai͜n͢s T͢he ͜S̛àm͢e”, vuelo que rebasa los 25 minutos de duración y que se convierte en una clase maestra de minimalismo/maximalismo, una travesía por la superficie de prístinas masas acuosas de infinita belleza, plagadas de icebergs como palacios que se dibujan y desdibujan sin descanso -un lánguido/¿senescente? estudio del Sonido con letras mayúsculas.

A pesar de haber sido publicado dos meses antes de que acabase el 2015, The҉ Śun ͟Rem̷ai̸ns ̛T̀he S͘am̀e̵ reúne todas las cualidades para convertirse en el disco peruano del año. Pocos, muy pocos podrían hacerle la pelea. Creo que el único a la altura del reto es el Wishes de Dreams On Board. Quizá me olvide por allí de uno o dos. El resto -sorry, muchachones-, varios peldaños más abajo.

Bienvenido de vuelta, Christian. Se te extrañaba.


Hákim de Merv

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